Fase de I+D+i: Propiedad bactericida del cobre catapultará con una nueva industria

A mediano plazo, podría haber un mercado si se logra despertar el interés por la manufactura de nuevas piezas y partes fabricadas con este metal o sus aleaciones.
Entrevista a Omar Hernández, quien enseña una amplia batería de instrumentos que ofrece CORFO para estos emprendimientos.

Abrir un nuevo nicho de mercado que ofrece hoy el cobre como bactericida requiere que Chile de un gran salto, pero hacia un terreno fértil y firme con el que ya cuenta para iniciar una gratificante aventura.

Ya se cumplieron dos etapas en este camino.

Por un lado, esta propiedad del metal y 275 aleaciones fueron aprobadas por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de los Estados Unidos.

Por otra parte, en marzo de este año el cobre demostró su alta eficacia en la reducción de la carga bacteriana presente en superficies de contactos de salas UCIs del Hospital Salvador Allende de Calama. En igual fecha, tres centros hospitalarios de Estados Unidos, en una investigación conjunta con nuestro país, anuncian similares resultados.

“Con tanta base científica acumulada en torno al tema, uno se pregunta qué viene ahora para aprovechar mejor este potencial”, expresa Omar Hernández, entrevistado como subdirector de Minería, Infraestructura y Medio Ambiente de InnovaChile de CORFO.

Esa pregunta es parte del proyecto “Plataforma de conocimiento y capacidades locales para la creación de nuevos productos que utilicen la propiedad bactericida del cobre”.

Participan en esta iniciativa el InnovaChile de CORFO, la CODELCO, la Asociación Internacional del Cobre y la Fundación para la Transferencia Tecnológica (UNTEC, Universidad de Chile).

Las nuevas aplicaciones del cobre están ahora centradas en el control de las infecciones intrahospitalarias, pero también hay otros ámbitos importantes, como espacios públicos de alta concurrencia (como el transporte, colegios y baños), restaurantes, industria de los alimentos y otros.

En tal sentido, el profesional e ingeniero civil industrial precisa que también serán necesarias otras iniciativas para validar la propiedad bactericida del metal en esos ámbitos.
Entretanto, el proyecto apuesta a la aparición de los primeros proyectos ganadores capaces de crear un nuevo valor económico en el mercado. “El desafío es qué hacer para que la industria manufactura conozca este trabajo y sus primeros resultados, de modo que visualice las oportunidades de negocio”, plantea con ímpetu el ejecutivo.

Y lo que está en juego atañe a cada uno de los chilenos. Según estimación que entrega Omar Hernández, el empleo de este metal como bactericida significaría una demanda adicional de 300 mil toneladas al año de cobre fino, equivalente a dos veces la producción de la mina Gabriela Mistral del Codelco.

De acuerdo a cifras que maneja el ICA, el 34% de la producción mundial del cobre está en nuestro país, lo que representa el 18% del PIB y el 61% de las exportaciones chilenas.

Reacción en cadena

El profesional señala que, a su juicio, lo primero es promover la propiedad del cobre en los potenciales clientes para que ellos generen, a partir de sus beneficios, la demanda necesaria. “Luego hay que seguir con la industria metal mecánica y, en general, con todos los actores que puedan estar involucrados en esta cadena de valor”, agrega.
En tal caso, no sólo hay que superar barreras tecnológicas y económicas, sino que también de tipo regulatorias, como dar a conocer a los directores y administradores médicos, de sistemas públicos y privados, acerca de esta nueva oportunidad para reducir los altos costos asociados a las infecciones intrahospitalarias.

“Este proceso es lento. Se favorecerá en la medida que hayan esfuerzos sistemáticos en esta dirección (como información en la web. seminarios, difusión a través de los medios de comunicación) y liderazgos de instituciones y personas que vinculadas tanto a por el lado de la demanda como de la oferta”, destaca Omar Hernández.

“En el traspaso de esta información surgen intereses, iniciativas y capacidades locales en torno al tema”, puntualiza mientras enseña una presentación PowerPoint con la amplia batería de instrumentos y programas de financiamiento que tienen CORFO e Innova Chile.
Son variadas las opciones que entrega CORFO. Por ejemplo, el instrumento de cofinanciamiento a proyectos de “Interés Público” apoya investigaciones que en general las empresas no están dispuestas a desarrollar y financiar íntegramente porque no les genera rentabilidad en el corto plazo o mediano plazo.

El estudio del proyecto que demostró reducir la carga bacteriana en las salas UCis “cobrizazas” fue financiado por esta vía.
Otro ejemplo importante al que hace alusión Omar Hernández es el instrumento de “Inversión y Desarrollo”, que abre espacio a la atracción de inversionistas extranjeros para formar sociedades orientadas a un mercado nacional o externo.

“Los empresarios chilenos por naturaleza son innovadores, pero los cambios de giro son complejos y requieren nuevos desafíos, a veces, incentivos como los que dispone CORFO pueden ayudar a enfrentarlos”, señala el profesional.

“Lo importante —dice— es que una vez que se conoce y se comprende la información, se inicia una cadena de reacciones, tales como nuevas investigaciones y desarrollo de productos, crédito bancario para implementar inversiones, explorar la asociatividad estratégica e identificar mercados, entre otros aspectos”.

También están disponibles instrumentos para que las empresas puedan conocer las características específicas de los productos que le están demandando y, a la vez, conocer cuáles son las condiciones de mercado para embarcarse en un negocio.

El ejecutivo explica que desarrollar este mercado no es una tarea menor. “Se necesita encadenamientos industriales tales que involucren a los productores de metales, elaboradores de las aleaciones, fabricantes tanto de partes como de piezas de aleaciones de cobre y demandantes para sus aplicaciones en hospitales, incluyendo otros ámbitos, cuya utilidad esperamos que sea percibida y valorada”

— ¿En esta primea fase, son necesarias las capacidad I+D+i que entreguen las universidades o bastaría iniciar el negocio con las capacidades actuales de las empresas?
“En este punto convergen ambas vías para responder a las necesidades del mercado que, según hemos determinado, existen. Ambas capacidades son clave, tanto para difundir como incorporar los conocimientos alcanzados y abordar los desafíos que implica generar productos con nuevos materiales. Para eso están los programas de transferencia tecnológica y de innovación empresarial de CORFO, junto al apoyo que dan otras instituciones del Estado, como los fondos concursables de CONICYT”.

— ¿Y conocimiento acerca de las aleaciones?
“Sí, ello será fundamental. En cada tipo de uso será necesario saber cómo se comporta una aleación de cobre en particular para dar al producto final la forma que se necesita”.

— ¿Cuál será el camino para obtener el cobre o sus aleaciones?
“Las aleaciones certificadas por la EPA están constituidas mayoritariamente por cobre y las composiciones son conocidas. En el caso de Codelco, es más probable que siga siendo productor y exportador del metal, de tal manera que serán otras empresas intermediaras en la cadena de valor que, visualizando oportunidades de negocio, compren la materia prima y la comercialicen a las empresas manufacturas que desarrollarán los productos”.

— ¿Cree que las otras aplicaciones del cobre como bactericida irán a la par con la proyectada para los hospitales?
“Los estudios conducidos en el hospital Salvador Allende de Calama estudiaron la respuesta de bacterias expuestas a las aleaciones de cobre específicas. Sin embargo, las campañas de difusión están orientadas a todos los sectores productivos que requieren aumentar la inocuidad de sus procesos, incluyendo por cierto, a la industria manufacturera y a la ciudadanía, en cuanto a advertirle acerca de las ventajas de los usos de cobre. En este contexto, siempre existe espacio para difundir hacia los consumidores y los usuarios, quienes en un escenario de mayor conocimiento, pueden impulsar la oferta de aplicaciones”.

Una prioridad de Gobierno

El nuevo nicho que se desarrolla con nuestro metal es uno de los seis temas priorizados por el clúster de la minería del cobre, llamado “Fortalecimiento de negocios en etapas de exploración y el desarrollo de nuevos usos del cobre”.

Este clúster es uno de los ocho sectores seleccionados de la economía chilena con más potencial de desarrollo en la Estrategia Nacional de Innovación para la Competitividad de Chile.
“Tal prioridad no fue iluminada por un par de personas, sino que formó parte de una propuesta consensuada por representantes de los sectores públicos y privados del país. Por tanto, como la misión de un clúster es promover, estamos muy involucrados en Innova Chile para continuar con el proyecto. Además, el Vicepresidente Ejecutivo de CORFO es miembro del Consejo del clúster minero”, señala Omar Hernández.

— ¿Cómo puede contribuir a apurar este mercado el clúster de la minería del cobre?
“Si usted se refiere a la otra área prioritaria de este cluster, “Fortalecimiento de Proveedores de la Minería a través de la Asociatividad y el Desarrollo de una Cultura Innovadora”, le puedo indicar que el desarrollo de esto proceso no es rápido. Para ello, CORFO también dispone de una batería importante de instrumentos de apoyo a la Pymes que pueden ser útiles para este objetivo, ya sea para emprender, innovar en el desarrollo de productos, fortalecer la asociatividad y sus capacidades de gestión, entre otros.

Nuevas tendencias en CORFO.-
Omar Hernández informó que CORFO está reorganizando su estructura a través de programas únicos de innovación, de modo de abordar, gestionar y focalizar las distintas acciones en una misma dirección. En esta nueva tendencia, más proactiva y de mayor impacto, el ejecutivo no descartó la alta probabilidad de que el cobre y sus nuevas aplicaciones se incluya en uno de estos programa específicos.
 

Fecha de publicación: Jue, 06/05/2010